Capítulo 8
El Diagrama Clásico de Oferta y Demanda de Trabajo

La visión de los economistas clásicos e monetaristas es que las “leyes de la oferta y la demanda” funcionan en todos los mercados, incluido el del trabajo. En los textos de economía estándar, se ven diagramas de oferta y demanda como el de la Figura 8.1. Este diagrama se usa a menudo para afirmar que un mercado sin restricciones elimina el problema del desempleo porque los salarios se ajustarán a un nivel en el que la cantidad de trabajo que la población está dispuesta a realizar sea igual a la cantidad de empleo que las empresas están dispuestas a ofrecer. Este capítulo cuestiona directamente esa afirmación y sostiene que el diagrama no es aplicable a toda la economía. Algunas de las razones ya se han tratado en el Capítulo 7, pero el diagrama aparece en tantos manuales de economía que merece un capítulo propio para explicar por qué no coincide con la realidad y sugerir cómo podrían ser unas curvas realistas de oferta y demanda para la economía en su conjunto.

Pero antes de seguir, una digresión: si estás acostumbrado a ver gráficos, probablemente esperarías que los ejes en la Figura 8.1 estuvieran al revés, ya que lo habitual es colocar la ‘variable independiente’ en el eje X (línea horizontal) del gráfico y la ‘variable dependiente’ en el eje Y (línea vertical). Aquí, los ‘salarios’ son la variable independiente: el gráfico está diciendo que, si aumentamos los salarios, podemos atraer a más trabajadores. Así que el eje X debería ser Salarios, y el eje Y Empleo. Hacerlo de otro modo parece dar a entender que la causalidad va en sentido contrario; es decir, que si aparece más gente pidiendo trabajo, las empresas los contratarán a todos y además subirán los salarios de todos. Parece que los textos de economía han mantenido la curiosa tradición de poner los ejes al revés de como lo hace la mayoría de disciplinas desde que el economista británico Alfred Marshall presentó sus gráficos así en su libro ‘Principles of Economics’ publicado en 1890. Para los que estamos acostumbrados a la forma más habitual (no economista) de presentar gráficos, la Figura 8.1 se ha redibujado en la Figura 8.2 con los ejes invertidos. El resto de gráficos del capítulo seguirá este estándar; de otro modo serían innecesariamente confusos.

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Nota: salarios en el eje Y, como es tradicional en los textos de economía.

Figura 8.1: El diagrama clásico de oferta y demanda de trabajo, con salarios en el eje Y.

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Nota: salarios en el eje X, como es convencional para una variable independiente.

Figura 8.2: El diagrama clásico de oferta y demanda de trabajo, redibujado con salarios en el eje X.

Sea cual sea la versión del gráfico que prefieras (8.1 o 8.2), la explicación es la misma. En el gráfico aparecen dos líneas:

  1. La curva de oferta de trabajo ‘S’. Tiene pendiente positiva porque se asume que, al subir los salarios, los trabajadores están dispuestos a trabajar más horas (aparecen nuevos trabajadores, o los mismos trabajan más horas, o una combinación de ambos).
  2. La curva de demanda de trabajo ‘D’. Tiene pendiente negativa porque se asume que, al subir los salarios, los empleadores están menos dispuestos a pagar por horas de trabajo (contratan a menos gente, reducen las horas de los empleados actuales, o ambas cosas).

Si se deja que el mercado laboral funcione libremente, los economistas clásicos creen que el mercado se “vaciará” en el salario de equilibrio donde ambas líneas se cruzan, ‘Salario1’; aquí la oferta y la demanda de trabajo (S1 y D1) son iguales, de modo que el desempleo es cero (todas las horas ofrecidas por los trabajadores son absorbidas por los empleadores).

Sin embargo, si el salario se eleva artificialmente, por ejemplo, porque el gobierno fija un salario mínimo o por la acción de un sindicato, a un nivel más alto (mostrado como Salario2 en el diagrama), la oferta de trabajo aumenta a S2 mientras que la demanda de trabajo cae a D2. Ahora hay más oferta que demanda y la diferencia entre ambas es desempleo.

Es una teoría maravillosa, al menos para los dueños de empresas, ya que les permite decir “dejarnos pagar lo que queramos, porque eso da el resultado perfecto” ... y si resulta que hay desempleo, entonces “la culpa es de los trabajadores por pedir salarios demasiado altos, no nuestra ni del sistema económico”. Esto importa porque los economistas clásicos y los políticos aplican la teoría a toda la economía y la usan para argumentar que el desempleo es causado por los sindicatos o por las leyes de salario mínimo, que elevan los salarios por encima del nivel de mercado. Pero ¿resiste la teoría un examen serio?

¿Por qué, en realidad, las curvas reales de oferta y demanda deberían parecerse aunque sea remotamente a las dos líneas rectas del diagrama clásico, si se afirma que el diagrama describe a toda la economía y no solo a una empresa? Las dos siguientes secciones examinan esto en más detalle y sugieren cómo podrían ser realmente ambas curvas para la economía en su conjunto.

8.1. La curva de oferta de trabajo

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Figura 8.3: Curva clásica de oferta de trabajo, pero con salarios en el eje X.

En el diagrama clásico, la curva de oferta de trabajo tiene pendiente ascendente, lo que significa que cuanto más se paga, más dispuestos están los trabajadores a trabajar – como se muestra en la Figura 8.3. Esto probablemente sea cierto si se aplica a una sola empresa, porque si empieza a pagar más, puede atraer trabajadores de otras empresas; y, a la inversa, si reduce los salarios, algunos trabajadores pueden irse si encuentran empleos mejores en otro lugar.

Pero esta suposición es errónea cuando se aplica a toda la economía,1 porque los trabajadores tienen que trabajar para sobrevivir. De hecho, sucede lo contrario: si bajan los salarios, es probable que los trabajadores intenten trabajar más horas para compensar la pérdida de ingresos. En los años de pleno empleo en EE. UU. y el Reino Unido en las décadas de 1950 y 1960, muchas familias podían vivir cómodamente y comprar una casa con solo uno de los progenitores trabajando. Sin embargo, en décadas más recientes, algunos grupos de trabajadores han sufrido caídas en sus salarios reales (salarios ajustados por inflación), con el resultado de que les cuesta mantener un nivel de vida razonable o comprar una casa, incluso con ambos progenitores trabajando. La Tabla 8.1 muestra una respuesta más realista de la oferta de trabajo al nivel salarial, teniendo en cuenta la necesidad de las personas de ganarse la vida.

Nivel salarial

Oferta de trabajo

Cero:

Nadie trabajará. Se obtiene apoyo de la familia, del Estado o de la caridad, o se mendiga, roba o se muere de hambre.

Menor que el coste de trabajar (p. ej. menos que el billete de autobús para ir al trabajo):

Nadie trabajará. Se obtiene apoyo de la familia, del Estado o de la caridad, o se mendiga, roba o se muere de hambre.

Salario de subsistencia mínima (apenas por encima de los costes de ir a trabajar):

Algunas personas trabajarán. Otras reciben apoyo o mendigan, etc.

Salario apenas suficiente (lo justo para sobrevivir):

Casi todos los que necesitan trabajar lo harán, y durante todas las horas que puedan para ganar lo suficiente.

Salario bueno (suficiente para vivir cómodamente y sin trabajar excesivamente):

Casi todos los que necesitan trabajar lo harán, normalmente en horario estándar.

Cuadro 8.1: Respuesta más realista de la oferta de trabajo al nivel salarial.
Una curva de oferta de trabajo más realista

Ahora intentemos estimar cómo sería una curva de oferta de trabajo más realista, basándonos en la Tabla 8.1. Esperaríamos algo como el gráfico mostrado en la Figura 8.4. En el gráfico, se supone que el nivel mínimo de empleo es cero cuando el salario es tan ínfimo que ni siquiera cubre el coste de ir a trabajar. Luego, la curva asciende a medida que aumenta el salario hasta un máximo, en el que toda la fuerza laboral está trabajando tanto como puede para obtener un nivel de vida básico. Sabemos que la oferta de trabajo, como mínimo, debe aplanarse a partir de ese punto, porque con todo el mundo trabajando todas las horas posibles, no hay más que dar, por mucho que aumente el salario. En la práctica, a medida que el salario sigue subiendo, las horas trabajadas disminuyen lentamente, porque los trabajadores pueden permitirse más tiempo libre. Recuerda que esta curva es para toda la economía, y que para una sola empresa esperaríamos algo más parecido a la línea clásica, ya que al aumentar los salarios, atraerá a trabajadores de empresas que pagan menos, sin un máximo real, salvo que una empresa logre contratar a toda la población activa.

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La curva de oferta de trabajo ‘más realista’ se basa en la Tabla 8.1. También se muestra la línea clásica para comparar.

Figura 8.4: Curva de oferta de trabajo más realista para toda la economía.
Supuestos

Dos supuestos están implícitos en la tabla y en la curva de oferta de trabajo resultante. El primero es que a toda la fuerza laboral se le ofrece el mismo nivel salarial, y el segundo es que hay poco o ningún apoyo disponible para los desempleados. En la práctica, los salarios varían mucho en la población activa y muchos países cuentan con sistemas de apoyo a los desempleados y a las personas en situación de necesidad. Por tanto, no podemos saber a partir de las estadísticas económicas cuál debería ser esta curva teórica. Para averiguarlo, habría que ofrecer a todos los trabajadores la oportunidad de trabajar por el mismo salario, aumentando lentamente el salario ofrecido desde cero y viendo cuántos aceptarían trabajar en cada nivel. Nadie va a realizar ese experimento, que en cualquier caso sería poco útil, ya que no reflejaría las condiciones reales.

Sin embargo, podemos suponer que la mayoría de las economías, y la mayoría de los trabajadores dentro de ellas, operan en o por encima del nivel de ‘salario apenas suficiente’, porque si los salarios de toda la población activa estuvieran por debajo de ese nivel (zona sombreada en el gráfico), la gente estaría en una situación tan miserable – tanto quienes están empleados y reciben salarios inferiores a la subsistencia, como quienes intentan sobrevivir por otros medios desesperados – que la sociedad colapsaría, ya sea con una revuelta o con una pérdida catastrófica de población por hambruna. Recuerda que aquí hablamos de un verdadero y duro nivel de ‘salario apenas suficiente’, que es solo lo mínimo para sobrevivir. La percepción actual en uno de los países más ricos de lo que constituye un nivel apenas suficiente podría incluir electricidad, agua corriente, nevera, escuelas, sanidad y alguna escapada vacacional barata. En la Gran Bretaña de los siglos XVIII y XIX, los mineros no tenían nada de eso: trabajaban turnos de 12 horas y el salario era tan bajo que no solo los hombres, sino también sus esposas e hijos trabajaban en la mina. Así es como se ve un nivel ‘apenas suficiente’. Si los hombres hubieran estado mejor pagados, probablemente la familia en su conjunto habría optado por trabajar menos.

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Una niña tirando de un carro de carbón – de un informe oficial de la comisión parlamentaria.

Figura 8.5: Así es como se ven los salarios ‘apenas suficientes’. [WMC]

Así, suponiendo que la mayoría de los trabajadores empleados ganan por encima del nivel de ‘salario apenas suficiente’, para ellos, la parte relevante de la curva de oferta de trabajo en realidad tiene pendiente en el sentido opuesto al que afirma el diagrama clásico de oferta y demanda de trabajo. La gente trabaja más si su salario baja, no menos: tienen que hacerlo para llegar a fin de mes.

Obsérvese que la gente puede estar dispuesta a hacer algún trabajo por debajo del salario de subsistencia si tiene otra fuente de ingresos fuera de la economía salarial. Por ejemplo, en una economía que aún tenga una agricultura de subsistencia generalizada, podría tener sentido, en periodos agrícolas de baja actividad, realizar trabajos asalariados, incluso con remuneraciones que no serían viables como única fuente de ingresos.

En una economía moderna, y especialmente en un país de renta media o alta, la mayoría de los trabajadores ganan bastante por encima del nivel de ‘salario apenas suficiente’. Los individuos no están bajo la misma presión extrema para trabajar, ya que pueden obtener apoyo económico de la seguridad social o vivir con familiares mejor pagados. Así, las decisiones individuales sobre si trabajar y cuántas horas no siguen la curva teórica de ‘todos los trabajadores pagados igual’. Para estos casos, la curva estará más a la derecha, con menos personas dispuestas a trabajar por debajo del salario apenas suficiente y el punto máximo de empleo en un nivel salarial más alto. No habrá una sola curva, sino muchas, que variarán según el lugar, el momento y también de un trabajador a otro, dependiendo del salario que pueda obtener (relacionado con la demanda de sus competencias) y de sus preferencias personales.

8.1.1. La gente trabaja más si el salario baja

Como se indicó anteriormente, el gráfico de la Figura 8.4 es una estimación de cómo podría ser una curva real de oferta laboral, basada en el razonamiento expuesto en la Tabla 8.1. Entonces, ¿existe alguna evidencia que respalde este razonamiento – por ejemplo, que la gente trabaje más si su salario baja (y menos si sube)? Parece que sí.

País

Horas anuales de trabajo [*]

PIB per cápita [*]

México:

2255

$17.888

Bangladés:

2232

$4.818

China:

2174

$16.411

India:

2117

$6.118

Estados Unidos:

1757

$60.236

Japón:

1738

$41.380

Reino Unido:

1670

$41.627

Alemania:

1354

$50.922

* Las horas anuales medias de trabajo por trabajador son de 2017; los datos de PIB son principalmente de 2020 en dólares internacionales constantes de 2017. Fuentes de datos: [13].

Cuadro 8.2: Los países más pobres tienden a trabajar más horas que los ricos.

Existen datos disponibles sobre las horas anuales medias de trabajo por trabajador en varios países y durante más de un siglo. Los datos muestran que, a medida que los países más industrializados del mundo se hicieron más ricos durante los últimos 120 años, las horas de trabajo generalmente disminuyeron. Además, cuando observamos los datos recientes de distintos países, vemos que los países más pobres tienen jornadas laborales más largas que los más ricos – como se muestra en la Tabla 8.2 y en el gráfico de la Figura 8.6.[13]

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Figura 8.6: Horas de trabajo por país.

También podemos consultar estadísticas que registran cuánto se paga a los trabajadores y sus horas de trabajo. En el Reino Unido, uno de estos conjuntos de datos – la Encuesta Anual de Horas y Ganancias (ASHE, por sus siglas en inglés) – estima las tarifas horarias medias y medianas de pago y las horas semanales trabajadas para más de 500 categorías de empleo.[14] El gráfico de la Figura 8.7 se ha generado a partir de estos datos y muestra cómo, a medida que las tarifas salariales aumentan más allá de cierto punto, las personas tienden a trabajar menos horas a la semana.2 Cabe señalar que los empleados con salarios más altos, que según el gráfico tienden a trabajar menos horas, ocupan en su mayoría puestos profesionales de alto estatus – puestos que suelen considerarse atractivos. El gráfico no puede indicarnos cómo respondería el resto de la fuerza laboral a un aumento salarial, pero parece probable que también optarían por trabajar menos horas, especialmente aquellos en empleos que ofrecen poca satisfacción laboral.

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Los datos han sido suavizados para mostrar la tendencia. Fuente de datos: [14].

Figura 8.7: Horas frente a salarios para empleados del Reino Unido.

8.1.2. Cómo los salarios más bajos hacen que la gente se ofrezca a trabajar más horas

Para visualizar el efecto de salarios más bajos sobre las horas trabajadas, imagina3 cómo podría reaccionar una empleada doméstica con bajos ingresos ante una bajada de sueldo:

María es de México y ahora trabaja como empleada doméstica en EE. UU. Gana el salario anual medio de EE. UU. para una empleada doméstica no interna, de $24.630 al año, y recibe la tarifa horaria media de $11,84 trabajando un total de 2080 horas al año. Esto corresponde a unas cuarenta horas a la semana, sin vacaciones ni bajas por enfermedad. El empleador de María le ha dicho que ha encontrado otra empleada dispuesta a trabajar por $1 menos por hora, así que, a regañadientes, María acepta una reducción salarial de esa misma cantidad para conservar su empleo. Pero ahora le cuesta pagar el alquiler y alimentar a sus dos hijos. El domingo es su día libre, pero ha encontrado otro empleador que quiere que trabaje cuatro horas los domingos por la mañana, lo que compensaría aproximadamente la pérdida salarial. Su hijo mayor tiene quince años y es bastante responsable. A regañadientes, María decide dejar al hijo mayor a cargo los domingos por la mañana y hacer las horas extra, en lugar de dejar que sus hijos pasen hambre.

Aunque la historia de María es inventada, no me cabe duda de que existen muchos ejemplos reales muy parecidos en la economía de trabajos esporádicos. Un caso documentado real de salarios a la baja asociados a jornadas más largas es el de los conductores de camiones en EE. UU. durante las últimas cuatro décadas, cuyas horas han aumentado mientras su salario real ha disminuido:

Los conductores de camiones en EE. UU. trabajan más horas en 2020 que hace cuarenta años. Ajustados por inflación, los salarios medios en 1980 eran de unos $110.000 al año; en 2020 eran de $47.130 anuales – menos de la mitad. A pesar de esta caída en los salarios reales, el número de conductores de camiones ha aumentado – de unos 1,57 millones en el año 2000 a casi 2 millones en 2020. La mayoría trabaja entre 60 y 70 horas semanales – más duro, más horas, y con menos seguridad laboral. – basado en reportajes de The Guardian[15] y Money[16]

8.1.3. ¿Y los productos?

La curva de oferta y demanda tiene mucho más sentido cuando se aplica a productos (en contraposición a personas, es decir, al trabajo) porque, a diferencia de las personas, los productos se fabrican para satisfacer una demanda, de modo que si no hay demanda, los fabricantes dejan de producirlos y el mercado se ajusta. Idealmente, el fabricante encuentra otro producto para fabricar que sí tenga demanda.

Sin embargo, algunas personas pueden encontrarse en una situación en la que sea muy difícil cambiar a un producto distinto. Imagina que eres un caficultor en un país pequeño y mayoritariamente agrícola. Puede que no sea fácil encontrar un cultivo con mejores precios de exportación, y mucho menos cambiar a él y establecer la cadena de suministro hacia los mercados de exportación. Abandonar la agricultura por completo y producir un artículo manufacturado de alta tecnología es casi con toda seguridad imposible. Así que, ante precios más bajos, podrías intentar compensar produciendo más, en lugar de menos, para mantener tus ingresos. Es una situación similar a la de la empleada doméstica y los camioneros descritos antes.

Producción y ganancias del café

Los gráficos de la Figura 8.8 muestran la producción mundial anual de café y su precio (ajustado a dólares de 2020). Muestran un crecimiento bastante constante de la producción, mientras que el precio real ha sido extremadamente volátil y, en términos reales, era más bajo en 2020 que treinta años antes.

Para comprender mejor lo que ocurre, querríamos saber cómo han cambiado los salarios de los caficultores durante ese periodo de 30 años, junto con el tamaño de la mano de obra y las horas trabajadas por persona. Esto queda fuera del alcance de este libro; sin embargo, parece ser que los caficultores viven efectivamente en un nivel de subsistencia.

“Alrededor del 80 % del café del mundo es producido por 17,7 millones de pequeños caficultores.” – de ‘Assessment of Fairtrade Coffee Farmers’ income’.[17]

Los pequeños agricultores representan el 96 % de las familias que trabajan en las 12,5 millones de fincas cafeteras del mundo. En los últimos 30 años, las fincas cafeteras se han reducido de tamaño porque la población rural ha crecido y las sucesivas generaciones han subdividido la tierra agrícola; en Uganda, el tamaño medio de las fincas ha pasado de cuatro hectáreas en 1965 a una sola hectárea en 2019. A medida que las fincas se reducían, los agricultores ganaban menos y quedaban atrapados en un ciclo de pobreza. El 80 % de las mujeres y hombres que trabajan en las fincas cafeteras del mundo viven con menos de $2 al día. – del artículo ‘The Coffee Price Crisis’ en Business Fights Poverty.[18]

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La producción de café ha crecido de forma constante mientras que los rendimientos reales para los agricultores no lo han hecho. Fuentes de datos: [19].

Figura 8.8: Precio y producción del café.

Los caficultores, como cualquier trabajador, tienen que trabajar: no pueden retirar su mano de obra del mercado simplemente porque no les gusten los bajos salarios. Dado que les resulta difícil trabajar en algo distinto al cultivo de café en sus pequeñas fincas, la ‘oferta’ de café no ha disminuido debido a los bajos salarios, sino que en realidad ha aumentado, contradiciendo una vez más la suposición hecha en el diagrama clásico de oferta y demanda laboral.

8.2. La curva de demanda de trabajo

Hemos examinado la curva clásica de oferta de trabajo y hemos encontrado que no coincide con la realidad cuando se aplica a toda la economía. Ahora nos centramos en la otra mitad del diagrama de oferta y demanda laboral: la demanda de trabajo. En la teoría económica tradicional se dice que una empresa empleará más mano de obra si los salarios son más bajos. Por lo tanto, una curva de demanda de trabajo (un gráfico de la tasa salarial frente a las horas de trabajo, como el de la Figura 8.9) tendrá pendiente descendente.

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Figura 8.9: Curva clásica de demanda de trabajo.

La economía clásica sostiene que si esto es cierto para una empresa, también debe serlo para toda la economía. Normalmente afirman algo como: “agregando todas las empresas para obtener la demanda del mercado laboral, también obtenemos una curva descendente”, lo cual suena vagamente razonable. Sin embargo, desafortunadamente, las generalizaciones que suenan razonables a menudo son defectuosas. A modo de ilustración, aquí hay una generalización más obviamente falsa:

“Un grupo de personas está comiendo de un solo tazón de sopa. Si uno come más rápido, obtendrá más sopa. Por lo tanto, todo el grupo puede obtener más sopa si todos comen más rápido.”

De manera similar, la suposición de que la curva de demanda de trabajo tiene pendiente descendente es defectuosa cuando se aplica a toda la economía. Esto se debe a que si todas las empresas de la economía pagan salarios más bajos a sus trabajadores, entonces los trabajadores no podrán comprar tanto, habrá productos sin vender y, como resultado, las empresas necesitarán menos mano de obra, no más. Por lo tanto, exploremos cuál debería ser la relación real entre salarios y empleo en toda la economía. Para entender esto, simplificaremos el mundo en dos grupos:

  1. Los propietarios (o ‘dueños’) de todas las empresas;
  2. Todos los trabajadores (o ‘obreros’) – la gente que deben vender su mano de obra para vivir.

Primero, imagina que los trabajadores están dispuestos y son capaces de trabajar gratis. Si fuera así, las empresas no necesitarían producir nada para el consumo de los trabajadores, solo lo que los propietarios requieran; las empresas solo necesitarían emplear a suficientes trabajadores para producir lo que los propios propietarios consumen. Si ahora imaginamos aumentar los salarios progresivamente desde cero, las empresas entonces deben fabricar lo que consumen los trabajadores (pagado con sus salarios) además de lo que requieren los propietarios. La Figura 8.10 ilustra cómo, a medida que los salarios se convierten en una proporción creciente de lo que producen los trabajadores, se necesita cada vez más mano de obra, no menos.

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Figura 8.10: Una curva de demanda de trabajo más realista para toda la economía.
Un ejemplo: una finca rural

Para hacerlo más real, consideremos una finca rural en una época preindustrial, que cuenta con suficientes tierras agrícolas y talleres artesanales para ser completamente autosuficiente. El Señor y la Señora que poseen la finca (los propietarios o dueños) desean consumir una cantidad diaria de bienes que llamaremos DeseosDuenos. Lo que un solo trabajador (o por ser mas corto, ‘obrero’) puede producir en un día lo llamaremos ProdObrero (Producción del Trabajador). Entonces, el número de trabajadores ‘N’ necesarios para producir DeseosDuenos para el Señor y la Señora será:

PIC (8.1)

Las definiciones de las variables se resumen en la Tabla 8.3.

DeseosDueños

:

Cantidad de bienes deseados y consumidos por los propietarios.

Salario

:

Cantidad de bienes pagado a cada trabajador.

ProdObrero

:

Cantidad de bienes producidos por un trabajador.

N

:

Número de trabajadores necesarios para la producción.

FracciónDueños

:

La fracción de lo que producen los trabajadores que se queda los propietarios.

Cuadro 8.3: Definiciones de las variables

Como ejemplo, supongamos que el Señor y la Señora desean consumir una cantidad equivalente al trabajo a tiempo completo de 50 trabajadores, así que: DeseosDuenos = 50 ×ProdObrero y N es 50. Sin embargo, el Señor y la Señora saben que sus trabajadores no pueden vivir de la nada, por lo que deciden pagar a cada trabajador un Salario equivalente a la mitad de los bienes que produce cada día, y quedarse con la otra mitad para sí mismos. Como resultado, el Señor y la Señora deben emplear más trabajadores, ya que la cantidad que obtienen de cada uno es menor. Por lo tanto, la fórmula de la ecuación (8.1) sobre cuántos trabajadores necesitan se modifica y se convierte en:

PIC (8.2)

Si la fracción de lo que producen los trabajadores que los propietarios se quedan se llama FraccionDuenos (Fracción de los Propietarios), entonces también podemos escribir la ecuación (8.2) como:

PIC (8.3)

Así que, si los propietarios se quedan con la mitad de lo que producen los trabajadores, la FraccionDuenos es 0,5, y colocando nuestros valores en la ecuación (8.3) podemos calcular cuántos trabajadores se necesitan:

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Por lo tanto, nuestros propietarios necesitan 100 trabajadores, que producen un total de 100 ×ProdObrero, que luego se divide de la siguiente manera:

La Figura 8.11 ilustra el funcionamiento de la finca con la división anterior.

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Los propietarios están consumiendo la producción de 50 trabajadores y, por lo tanto, pagan a sus 100 trabajadores la mitad de lo que producen.

Figura 8.11: Empleo en una finca autosuficiente.

Ahora veamos qué sucede si los propietarios deciden que, en lugar de quedarse con la mitad (0,5) de lo que producen los trabajadores, se quedan con una fracción diferente. Esa fracción debe estar entre 0 y 1, donde 0 significa que los propietarios pagan a los trabajadores todo y no se quedan con nada, y 1 significa que los propietarios se quedan con todo lo que producen los trabajadores y ellos no reciben nada. Por ejemplo, si en lugar de la mitad, el Señor y la Señora se quedaran solo con una décima parte de lo que produce cada trabajador (FraccionDuenos = 0, 1), entonces en lugar de necesitar cien trabajadores, necesitarían quinientos:

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Fracción Dueños

Fracción Obrero

N

(la parte de la producción de cada trabajador que va al Señor y la Señora)

(la parte de la producción que se queda a los trabajadores)

(el número resultante de trabajadores necesarios en la finca)

90 %

10 %

56

75 %

25 %

67

50 %

50 %

100

25 %

75 %

200

10 %

90 %

500

5 %

95 %

1000

El número total de trabajadores necesarios para proporcionar una cantidad de bienes a los propietarios de nuestra finca equivalente a la producción de 50 trabajadores varía según cómo se comparta la producción entre los propietarios y los trabajadores. Una mayor proporción para los trabajadores aumenta el número de trabajadores necesarios.

Cuadro 8.4: El empleo en una finca autosuficiente varía según la proporción que se queda el propietario.

La Tabla 8.4 muestra algunos valores del número de trabajadores que el Señor y la Señora necesitarán en su finca para diferentes valores de FraccionDuenos, asumiendo que en todos los casos siguen deseando un excedente para su propio consumo DeseosDuenos que requiere el trabajo a tiempo completo de cincuenta trabajadores. Nótese cómo cuando la parte que se quedan los propietarios es pequeña, el número de trabajadores se vuelve muy grande; esto es lo que da a la gráfica de la Figura 8.10 su forma curva ascendente.

Aumentando el empleo en la finca

De este análisis podemos observar que en una economía simple de ‘Propietarios y Trabajadores’, como la finca descrita, es posible aumentar el empleo total mediante cualquiera de las siguientes formas:

  1. Reduciendo FraccionDuenos (como se ilustra en la Tabla 8.4).
  2. Aumentando la cantidad total que consumen los propietarios DeseosDuenos, asumiendo que obtienen los bienes adicionales contratando más trabajadores y no recortando los salarios. Por ejemplo, si DeseosDuenos, en lugar de ser 50×ProdObrero como asumimos en el ejemplo, fuera 100 ×ProdObrero, entonces el número de trabajadores necesarios se duplicaría.
  3. Disminuyendo ProdObrero, la cantidad producida por trabajador. Asumimos que los propietarios realmente quieren una cantidad fija de bienes, no solo 50 × ProdObrero. Así, si los trabajadores por alguna razón comienzan a producir menos por persona y ProdObrero cae a la mitad de su valor anterior, los propietarios necesitarían no 50 sino 100 veces ProdObrero; en otras palabras, tendrían que contratar más trabajadores para producir la misma cantidad de bienes. Además, si ProdObrero disminuye, es probable que FraccionDuenos también tenga que ser menor, lo que aumentaría aún más el número de trabajadores necesarios; esto se debe a que los propietarios no pueden reducir la cantidad que pagan a los trabajadores por debajo de un nivel mínimo de subsistencia si quieren que su fuerza laboral sobreviva. En la práctica, por supuesto, la cantidad que un trabajador puede producir ha crecido de manera asombrosa desde el inicio de la revolución industrial y sigue creciendo. Como resultado, mientras que antes de la revolución industrial una pequeña aristocracia necesitaba una gran masa de trabajadores manuales para mantener su estilo de vida lujoso, en contraste, los trabajadores de hoy pueden sustentar a una proporción mucho mayor de la población que no participa en la producción.

Derivando la curva de demanda laboral de toda la economía

Usando la fórmula desarrollada arriba para el número total de trabajadores requeridos N, podemos dibujar una curva de demanda laboral para cualquier nivel especificado de consumo de los propietarios DeseosDuenos. La Figura 8.12 muestra dos curvas de ejemplo. La cantidad de bienes que los propietarios quieren consumir DeseosDuenos se expresa como la fracción de la fuerza laboral necesaria para producirlos (o, en otras palabras, como una fracción del máximo que la economía podría producir con pleno empleo). Cada curva muestra cómo aumenta el empleo si los salarios se incrementan para dar a los trabajadores una mayor parte de lo que producen.

Supongamos que los propietarios quieren consumir una cantidad de bienes que requiere una cuarta parte de la fuerza laboral de la economía: eso se muestra en la curva inferior de la figura. Así que si los propietarios pudieran pagar absolutamente nada a los trabajadores, por definición solo necesitarían emplear una cuarta parte de la fuerza laboral, por lo que la curva comienza en 1/4 de la fuerza laboral empleada. Pero la gente no trabaja gratis, así que si en cambio los trabajadores reciben la mitad de lo que producen (Salarios = 1/2), la curva muestra que se necesita la mitad de la fuerza laboral de la economía: una cuarta parte para producir los bienes para los propietarios y otra cuarta parte para producir los bienes que los trabajadores reciben como pago. Si los salarios se aumentan de nuevo para que un trabajador reciba 3/4 de lo que produce, se alcanza el pleno empleo y, por lo tanto, también la producción máxima. Después de eso, los salarios no pueden incrementarse más, excepto reduciendo la cantidad que consumen los propietarios (haciendo que sea menos de una cuarta parte de la producción total máxima), lo que desplazaría toda la curva hacia la derecha.

El otro ejemplo en la Figura 8.12 (la curva superior) muestra qué sucede si los propietarios quieren consumir la mitad del máximo que la economía podría producir, en lugar de una cuarta parte. Ambos ejemplos en la figura son líneas suaves porque asumimos implícitamente que todos los trabajadores son igualmente capaces y dispuestos a trabajar. Así que si se va del inicio de la curva superior, donde está empleada la mitad de la fuerza laboral, hasta el final, donde todos están empleados, la producción total se ha duplicado (suponiendo la segunda mitad de la fuerza laboral resulta ser tan productiva como la primera). Quizás en economías reales esto no sería así: a niveles bajos de empleo podrías seleccionar a los mejores trabajadores y, a medida que aumenta el empleo, los trabajadores adicionales podrían no ser tan capaces o tan motivados. Sin embargo, si ese fuera el caso, las curvas se inclinarían hacia arriba aún más empinadamente.

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Figura 8.12: Ejemplo de curvas de demanda laboral para toda la economía.
Evidencia de una curva de demanda laboral ascendente en toda la economía

Hemos mostrado que, para toda la economía, se puede esperar que las curvas de demanda laboral no tengan pendiente negativa sino ascendente, como se ilustra en las Figuras 8.10 y 8.12. Nuevamente, obtenemos un resultado que es el opuesto al que se afirma en el diagrama clásico de oferta y demanda laboral. Entonces, si los dueños de negocios se ven obligados a compartir más de la producción mundial con los trabajadores (es decir, pagar salarios más altos), para obtener lo que desean para sí mismos, los dueños tendrán que emplear más personas, no menos. ¿Existe evidencia que respalde este hallazgo?

Al buscar ejemplos, debemos recordar que el análisis se aplica a una economía cerrada (ya sea el mundo entero o una economía cerrada dentro de él); aumentar los salarios en una sola empresa o en una economía regional sujeta a competencia externa no es una forma segura de incrementar la demanda de trabajadores, porque los competidores que no aumenten salarios podrán ofrecer precios más bajos que las empresas que sí lo hagan, reduciendo así sus ventas y haciendo que empleen menos trabajadores, no más. En consecuencia, encontrar datos y ejemplos adecuados que muestren la pendiente opuesta de la curva de demanda laboral puede ser difícil. Un ejemplo posible podría ser el crecimiento experimentado tras la Segunda Guerra Mundial (SGM).

En las tres décadas inmediatamente posteriores a la SGM, las economías industrializadas estaban mucho menos globalizadas que hoy, y por ello dependían más de sus propias fuerzas laborales mejor remuneradas que de las de países lejanos y más pobres. El comercio mundial representaba una proporción menor del PIB mundial y las economías nacionales estaban menos interconectadas. Esto se demuestra con los valores de la Tabla 8.5 sobre exportaciones como porcentaje del PIB para las ‘exportaciones mundiales de mercancías’ (es decir, bienes) y para bienes y servicios combinados; en ambos casos, su participación era menor antes de la década de 1970.

Valor bienes exportados (% PIB)

De 1946 a 1972:

Entre 5 % y 10 %

A partir de 2003:

Más del 20 %

 
Valor bienes y servicios exportados (% PIB)

1970:

12,5 %

2008:

31,0 %

2020:

26,1 %

Fuentes de datos: [2021].

Cuadro 8.5: El comercio mundial representaba una proporción menor del PIB mundial.

En Europa Occidental y EE.UU, esas mismas décadas se consideraron los ‘años dorados’ de aumento de salarios y fuerte demanda de trabajo, tan fuerte que el Reino Unido invitó a personas de sus colonias en el Caribe y otros lugares para trabajar en el país y cubrir la brecha laboral.

Durante esas décadas doradas, la participación laboral en la renta nacional fue históricamente alta y creciente, y al mismo tiempo el desempleo era bajo. Posteriormente, a partir de aproximadamente 1980, la participación laboral en el PIB cayó tanto en EE.UU como en el Reino Unido, y el desempleo aumentó; la participación laboral en nueve economías importantes (incluyendo Reino Unido y EE.UU) descendió del 72 % en 1978 al 63 % en 2011.[22]

8.3. Una curva de oferta y demanda laboral realista

Combinando las curvas revisadas de oferta y demanda exploradas en las secciones anteriores, podemos juntarlas para obtener un nuevo diagrama de oferta y demanda de ‘toda la economía’, que se muestra en la Figura 8.13. El propósito del diagrama es mostrar la forma general de las curvas; los valores representados son solo ilustrativos. Por ejemplo, la curva de demanda se ha dibujado bajo la suposición de que los dueños de negocios desean consumir un monto equivalente a lo que podría producir el 40 % de la fuerza laboral total: no se afirma que esto sea exacto, se eligió solo como una cifra aproximada razonable, dado que las estimaciones de participación laboral parecen estar entre 50 % y 70 % (correspondiente a participaciones de capital de 50 % a 30 %) y se dice que la participación laboral ha estado disminuyendo en los últimos años.[2223]

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Figura 8.13: Curvas revisadas de oferta y demanda laboral en toda la economía: aumentar los salarios reduce el desempleo.

Se asume que, en circunstancias normales, una economía no puede operar con salarios de toda la fuerza laboral por debajo de un nivel mínimo de subsistencia (el área sombreada en la figura). Por ello, la parte relevante de la curva de oferta laboral tiene pendiente negativa a medida que los salarios aumentan y los trabajadores no se ven obligados a trabajar horas extremas. Mientras tanto, la curva de demanda laboral tiene pendiente positiva, ya que los salarios crecientes aumentan la demanda total de bienes y, por lo tanto, la demanda de trabajo.

No existe un punto mágico de pleno empleo

El diagrama clásico de oferta y demanda laboral se usa a menudo para afirmar que, si se deja sin restricciones, el mercado encontrará un punto de equilibrio’ ideal donde las dos curvas se cruzan y la oferta coincide con la demanda, logrando así pleno empleo. En cambio, en la Figura 8.13, no existe un punto de equilibrio’ mágico. Si la oferta laboral excede la demanda, habrá presión sobre las empresas en un mercado competitivo para bajar los salarios hacia un mínimo básico, motivadas tanto por maximizar las ganancias como por simplemente mantenerse competitivas. Es interés de los trabajadores presionar en la dirección opuesta y exigir salarios más altos en toda la economía, tanto para aumentar sus ingresos como para reducir el desempleo. Por ello, el empleo real podría encontrarse en cualquier punto a lo largo de las curvas resaltadas por la línea gris gruesa en la Figura 8.14. A medida que los salarios aumentan, nos movemos hacia arriba en la curva de demanda laboral hasta encontrarnos con la oferta laboral. Si los salarios continúan aumentando, entonces nos movemos hacia abajo en la curva de oferta laboral, ya que los trabajadores optan por más ocio, y el consumo de los trabajadores reduce el consumo de los dueños de negocios, que dejará de ser el 40 % de la producción máxima de la fuerza laboral que deseaban, y descenderá eventualmente cruzando una línea adicional en el diagrama que muestra la demanda laboral si los dueños consumen el 20 % de la producción máxima en lugar del 40 %.

Esa línea adicional también se incluye con el propósito de mostrar que, si los dueños se conforman con un nivel de consumo menor, entonces el potencial de desempleo es mayor. Esto representa un problema para los trabajadores si los dueños deciden ahorrar inesperadamente, o si la automatización permite a los dueños producir todo lo que desean con cada vez menos empleados.

Debe enfatizarse que estas curvas son para una economía completa: no son una receta para aumentar el empleo en solo una parte de la economía. Si aumentas los salarios solo en una empresa o economía local, los competidores externos pueden ofrecer precios más bajos y capturar negocios, provocando una pérdida local de empleos, no un aumento. Por lo tanto, una política de aumento de salarios para reducir el desempleo necesita crear igualdad de condiciones mediante reglas que todas las empresas competidoras deben cumplir, como, por ejemplo, la legislación de salario mínimo. Donde esto se aplica en un país o grupo de países pero no de manera universal, serán necesarias barreras comerciales para evitar la competencia injusta de países donde la mano de obra es más barata.

Las curvas de oferta y demanda laboral presentadas aquí, por supuesto, no son gráficos precisos sino generalizaciones amplias; pero lo mismo se aplica a los diagramas clásicos. En la realidad no existe una sola curva de demanda o de oferta, ya que varían según el lugar, el tiempo, la empresa, el puesto y el trabajador, dependiendo del nivel salarial que puedan exigir, la demanda de sus habilidades y preferencias personales. Sin embargo, podemos afirmar que las curvas para la economía en su conjunto son bastante diferentes a las de una sola empresa.

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Si los dueños desean consumir la producción del 40 % de la fuerza laboral, la curva de demanda laboral comienza en 40 % y sube a medida que los salarios aumentan desde cero, porque se necesitan trabajadores adicionales para producir los bienes que constituyen esos salarios. El empleo sigue la parte resaltada en gris de la curva de demanda hasta el punto donde se encuentra con la curva de oferta laboral. Si los salarios aumentan más, el empleo sigue la parte resaltada en gris de la curva de oferta y el consumo de los dueños caerá por debajo del 40 %.

Figura 8.14: Oferta y demanda laboral revisadas para toda la economía: nivel de empleo según aumentan los salarios.

8.4. Resumen

El diagrama clásico de oferta y demanda no se aplica al mercado laboral en su conjunto. Los trabajadores deben trabajar para vivir, por lo que reducir sus salarios hacia el nivel mínimo de subsistencia no reduce la ‘oferta’ (su necesidad de trabajar), sino que la aumenta, ya que deberán trabajar más horas para llegar a fin de mes. Reducir los salarios aún más, por debajo del nivel mínimo de subsistencia, es insostenible y además inmoral, ya que implica imponer hambre masiva o peor, e invita al colapso social.

Por el contrario, aumentar los salarios por encima del nivel mínimo de subsistencia permite a los trabajadores reducir sus horas de trabajo y disminuye la necesidad de que todos los adultos de la familia tengan empleo remunerado. Los datos del mundo real lo confirman, con las jornadas laborales más cortas en países con alto PIB per cápita.

Parece probable que la misma lógica se aplique no solo a la mano de obra, sino también a manufacturas o cultivos donde el productor tiene pocas opciones de cambiar a otro producto o trabajar en otro lugar. Por lo tanto, para sobrevivir, deben seguir produciendo incluso si el precio que reciben apenas supera el nivel de subsistencia.

La suposición de que la curva de demanda laboral tiene pendiente negativa también es errónea cuando se aplica a toda la economía, ya que si todas las empresas pagan menos, se necesitarán menos bienes para el consumo de los trabajadores y, por lo tanto, menos trabajadores.

Un diagrama revisado de oferta y demanda laboral ilustra que no existe un punto de equilibrio ideal, sino un rango de resultados que depende del balance entre la presión del mercado sobre las empresas para reducir los salarios al mínimo y la capacidad de los trabajadores para presionar por salarios más altos que aumenten sus ingresos y reduzcan el desempleo.

En la siguiente sección se considerará por qué se mantiene la demanda de trabajo en el grado que se observa y qué factores determinan el nivel de desempleo. ¿Por qué la automatización no ha causado un desempleo mucho mayor?

1Y también a una sola empresa si los trabajadores no tienen empleo alternativo.

2Los datos utilizados son una estimación de 2022 para todos los empleos de asalariados en el Reino Unido; no cubren a los autónomos. Para generar el gráfico, los datos se han ordenado de forma ascendente según el salario horario mediano. La curva de horas semanales medianas trabajadas se ha suavizado mediante un promedio móvil para mostrar la tendencia (por supuesto, existe una dispersión considerable en los datos sin suavizar).

3Aunque este es un ejemplo inventado, las cifras salariales para una empleada doméstica no interna provienen de datos reales de 2017 de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU.